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5 RECOMENDACIONES PARA LA ÓPTIMA CONSERVACIÓN DEL JAMÓN ENTERO  

¿Has comprado un jamón? Estos son los mejores consejos para mantenerlo fresco durante más tiempo 

Mayo es un mes de celebraciones. Entre comuniones, el Día de la Madre y otras reuniones familiares, es habitual que muchas casas se decidan por un buen jamón ibérico. Este será el mejor protagonista tanto en la mesa familiar como en las grandes recepciones. En Dehesa de Solana lo notamos: las consultas sobre qué jamón llevar o cómo conservarlo correctamente una pieza entera se disparan estos días. Y es lógico. Comprar un jamón es una pequeña inversión que queremos disfrutar durante semanas, sin sorpresas. 

Pero mayo también es el mes en el que los termómetros empiezan a subir. Las temperaturas suaves de la primavera van dando paso a los primeros calores, y eso implica que debemos prestar más atención al cuidado de nuestros productos ibéricos.  Especialmente si hemos adquirido una pieza entera que, al contrario que el producto loncheado, no podremos meter en la nevera. No se trata solo de alargar su vida útil, sino de asegurarnos de que cada corte mantenga la textura, el aroma y el sabor que hacen único a un buen jamón de bellota. 

Con la llegada del calor, toca adaptarse: conservar bien es tan importante como cortar bien para asegurar sus propiedades y sabor.

Los 5 mejores tips para mantener fresco tu jamón ibérico entero

1. El lugar adecuado: ni frío ni calor 

Uno de los errores más comunes es pensar que el jamón, por ser un producto curado, aguanta cualquier condición. Aunque es cierto que no necesita refrigeración, tampoco le viene bien el calor excesivo. Lo ideal es guardarlo en un lugar fresco, seco y bien ventilado, donde la temperatura se mantenga entre los 15 y los 25 °C. 

A partir de mayo, conviene vigilar que ese “cuarto de la plancha” o esa “despensa improvisada” no se convierta en una pequeña sauna. En el artículo “Cómo afecta el calor a los productos ibéricos en verano” ya explicamos cómo las altas temperaturas aceleran la oxidación de las grasas del jamón, afectando tanto al sabor como a la textura. 

2. Ubicación: sobre todo, sentido común 

Si el jamón aún no se ha empezado, se puede conservar colgado, como se ha hecho toda la vida. Eso sí, lejos de fuentes de calor (como la cocina), del sol directo o de ambientes húmedos.

Una vez empezado, lo mejor es colocarlo en un jamonero, con la pezuña hacia arriba si se va a consumir lentamente, para que la parte más curada se mantenga firme y no se reseque demasiado. 

Cubrir el corte con la propia grasa que se ha retirado del inicio es una técnica tradicional muy eficaz para evitar la oxidación. Después, se puede proteger con un paño de algodón limpio.  Será mejor evitar tanto el film plástico como el papel de aluminio, ya que no permiten transpirar al producto. 

Cubrir el corte con su propia grasa o, aún mejor, con un paño limpio o con la propia malla que envuelve el jamón, es más eficaz que cualquier envoltorio moderno. 

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Ve cortando a demanda y según lo vayas a consumir. Ten en cuenta que los productos enteros duran más que los loncheados.

3. Frecuencia de consumo y corte 

Un jamón empieza a cambiar desde el primer corte. No se estropea de inmediato, pero el contacto con el aire, la luz y el ambiente empieza a hacer su trabajo. Si prevés que vas a tardar en consumirlo, procura cortar solo lo necesario cada vez y no dejarlo “abierto” más de lo necesario. Ten en cuenta que cualquier pieza cárnica aguanta más tiempo cuanto menos troceada esté. Y el jamón ibérico no es una excepción: cuanto más tiempo mantenga su superficie sin cortar, mejor resistirá. 

Descubre aquí cómo afecta que los embutidos estén cortados o enteros y por qué un producto entero conserva mejor sus propiedades.

En Dehesa de Solana contamos con diversidad de jamones ibéricos, de bellota y de cebo. Infórmate con tu proveedor habitual o en nuestra tienda online.

4. ¿Y si hace demasiado calor? 

Cuando las temperaturas superan los 28-30 °C de forma constante, como puede pasar ya en algunas zonas de España incluso en mayo, hay que plantearse si el espacio donde guardamos el jamón sigue siendo adecuado.

Las recomendaciones de Dehesa de Solana sobre cómo conservar embutidos abiertos o cómo actuar durante los meses más calurosos

5. En resumen: cuidar el jamón es sencillo, pero hay que estar atentos 

Conservar una pieza entera de jamón ibérico no es complicado, pero sí requiere algo de atención y sentido común. Elegir un buen lugar, proteger bien el corte, evitar el calor excesivo y adaptarse a las circunstancias son claves para que el jamón se mantenga perfecto durante semanas. 

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