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BIODIVERSIDAD Y VIDA SILVESTRE EN DEHESA DE SOLANA

La imagen de una nutria alimentándose junto a una de nuestras charcas nos recuerda la extraordinaria biodiversidad que habita en la dehesa.

La naturaleza nos ha regalado una de esas imágenes que no se contemplan todos los días. En Dehesa de Solana hemos podido fotografiar a una nutria junto a una de las charcas de nuestra finca, fuera del agua y alimentándose de un pez que acababa de capturar. El encuentro nos ha hecho especial ilusión, y nos invita a mirar con más atención el entorno que nos rodea. La aparición de una especie tan discreta como la nutria habla de la biodiversidad que albergan nuestras charcas y de la importancia de conservar estos pequeños ecosistemas.

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Nutria fotografiada mientras se alimentaba junto a una de las charcas de Dehesa de Solana.

La nutria europea —Lutra lutra— es un mamífero semiacuático que puede vivir en ríos, arroyos, embalses, lagunas y charcas en los que encuentra alimento, refugio y tranquilidad.

Una visitante muy especial

Las nutrias suelen ser animales esquivos y desarrollan buena parte de su actividad durante la noche, el amanecer o el atardecer. Sin embargo, también pueden dejarse ver durante el día cuando el entorno es tranquilo y encuentran una buena oportunidad para alimentarse. Aunque captura muchas de sus presas dentro del agua, es habitual que lleve los peces de mayor tamaño hasta la orilla para sujetarlos con las patas delanteras y comerlos con mayor comodidad. Por eso, la escena que hemos podido fotografiar forma parte de su comportamiento natural.

No podemos saber a partir de una sola imagen si la nutria permanece habitualmente en esta charca o si la utiliza como parte de sus desplazamientos. En cualquier caso, su presencia indica que encuentra en ella agua, alimento y unas condiciones adecuadas para detenerse.

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Cada charca es mucho más que un punto de agua: a su alrededor se forma un pequeño ecosistema lleno de vida.

Las charcas, refugios de biodiversidad

En una finca ganadera, las charcas cumplen una función esencial como puntos de agua para los animales, pero su valor va mucho más allá. También proporcionan alimento, refugio y lugares de reproducción a peces, anfibios, reptiles, insectos y aves.

A su alrededor se crea una cadena de vida en la que cada especie desempeña su papel. Los insectos acuáticos sirven de alimento a anfibios y aves; los peces y crustáceos atraen a diferentes depredadores, y la vegetación de las orillas ofrece protección y zonas de descanso.

La nutria ocupa uno de los últimos eslabones de esa cadena. Su aparición no sustituye a un estudio técnico de la calidad del agua, pero sí constituye una señal positiva: para alimentarse necesita que exista una comunidad de especies capaz de proporcionarle los recursos que necesita para sobrevivir.

(Crédito foto: Alexander Leisser / Wikimedia Commons)

Mucho más que una nutria

Dehesa de Solana se encuentra en Herrera de Alcántara, en el corazón del Parque Natural del Tajo Internacional. Este territorio es también Reserva de la Biosfera y forma parte del espacio ZEPA Río Tajo Internacional y Riberos, una Zona de Especial Protección para las Aves integrada en la Red Natura 2000.

(Créditos fotos: Minozig / Wikimedia Commons)

En este entorno pueden observarse aves tan singulares como la cigüeña negra, el alimoche, los buitres o el águila perdicera, además de otras rapaces y numerosas especies vinculadas a los medios acuáticos. Las rutas naturales y fluviales de la zona conceden precisamente un lugar destacado a la observación de esta avifauna.

La variedad de paisajes —dehesas, riberas, arroyos, charcas y zonas de matorral mediterráneo— favorece la presencia de una fauna especialmente rica.

Junto a ellas viven mamíferos como zorros, tejones, jinetas o meloncillos, además de conejos, reptiles, anfibios y una gran variedad de pequeñas aves. Algunas especies se muestran con facilidad; otras pasan casi siempre inadvertidas y solo sabemos de su presencia por sus huellas o sus sonidos cuando el campo queda en silencio.

(Créditos fotos: David Bell / Pexels)

Ganadería y naturaleza en equilibrio

En Dehesa de Solana entendemos que nuestra actividad ganadera forma parte de este paisaje. Cuidar la finca significa atender al ganado, pero también proteger el suelo, el agua, el arbolado y aquellos espacios en los que numerosas especies encuentran refugio. Ese equilibrio entre aprovechamiento ganadero y conservación es una de las características que hacen de la dehesa un ecosistema tan valioso.

La fotografía de esta nutria es una pequeña muestra de todo lo que sucede a nuestro alrededor. Una escena cotidiana para la naturaleza, pero muy especial para quienes trabajamos cada día en este entorno.

¡Esperamos que siga encontrando en nuestras charcas un lugar tranquilo en el que alimentarse!

Fachada del Cortijo Negretti

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