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EL PASTOREO COMO CORTAFUEGOS NATURAL

El papel de la ganadería extensiva en la prevención de incendios

Como cada verano, distintas zonas de España vuelven a enfrentarse a incendios que están dañando montes, explotaciones, viviendas y espacios naturales, además de obligar a muchas personas a abandonar temporalmente sus hogares. Desde Dehesa de Solana queremos expresar nuestra cercanía a todos los afectados y nuestro reconocimiento a quienes trabajan sobre el terreno para proteger a la población y contener las llamas. Una situación que, desgraciadamente, se repite cada año y que durante este mes de julio ha vuelto a afectar a numerosos puntos del país.

Los incendios dejan una huella profunda en el territorio y en quienes los viven de cerca, recordándonos la importancia de cuidar y proteger el campo durante todo el año.

Para nosotros tampoco es una realidad lejana. Hace algunos años tuvimos la desgracia de padecer de cerca uno de estos incendios y sabemos la preocupación, la impotencia y el daño que puede dejar a su paso. Por eso creemos que, además de hablar de extinción cuando el fuego ya se ha iniciado, es importante prestar atención a todo el trabajo que puede realizarse previamente para cuidar el territorio y reducir su vulnerabilidad.

La importancia de la prevención

Cuando pensamos en la prevención de incendios forestales, solemos imaginar cortafuegos, desbroces, medios aéreos o equipos de extinción. Sin embargo, existe otra forma de cuidar el campo que lleva siglos realizándose: el pastoreo. Mientras ovejas, cabras, vacas y otros animales se alimentan en el territorio, también reducen parte de la vegetación que, al secarse durante el verano, puede convertirse en combustible. No apagan incendios ni sustituyen las labores forestales, pero ayudan a mantener espacios más despejados y paisajes con una menor continuidad vegetal, en los que el fuego puede encontrar más dificultades para avanzar.

El pastoreo ayuda a controlar una vegetación que, al secarse, puede facilitar la propagación del fuego.

La ganadería extensiva tiene un valor que va mucho más allá de la producción de alimentos. Su presencia contribuye al mantenimiento de la dehesa, favorece la actividad rural y forma parte de una prevención que comienza mucho antes de que aparezcan las llamas.

La prevención del fuego en la dehesa

En Extremadura, la época de peligro alto de incendios forestales de 2026 comenzó el 1 de junio y se extenderá hasta el 15 de octubre. El dispositivo regional moviliza a más de 1.200 profesionales, además de medios terrestres y aéreos. Pero junto a la extinción, la prevención y el cuidado continuado del campo siguen siendo fundamentales.

Los incendios se combaten en verano, pero su prevención comienza muchos meses antes.

Para prevenir los incendios forestales se requiere gestionar el entorno durante el resto del año. Los desbroces, las podas, el mantenimiento de caminos y cortafuegos y el aprovechamiento ganadero forman parte de ese trabajo previo.

Cómo se propagan los incendios

Un incendio necesita varios elementos para propagarse. Uno de ellos es la existencia de combustible vegetal: hierba seca, ramas, hojas, matorral y restos orgánicos acumulados sobre el terreno. Esta vegetación no provoca por sí sola un incendio. Para que el fuego comience tiene que existir una fuente de ignición, ya sea por causas naturales, accidentes, negligencias o acciones intencionadas. Sin embargo, cuanto mayor es la cantidad de combustible disponible y más continua resulta su distribución, más fácil puede ser que las llamas se extiendan.

Un paisaje con pastos, arbolado y zonas abiertas presenta menos continuidad vegetal que un terreno completamente cerrado por el matorral.

Qué hace el ganado sobre el terreno

Los animales que pastan consumen hierbas, brotes y matorral, reduciendo parte de la vegetación que puede acumularse y secarse. Cada especie actúa de forma diferente: el ovino aprovecha principalmente los pastos, el caprino accede mejor a arbustos y vegetación leñosa y el vacuno mantiene grandes superficies abiertas.

Esta combinación favorece la creación de paisajes en mosaico, con zonas de pasto, arbolado, cultivos, caminos y áreas de vegetación menos densa. Estos paisajes más diversos pueden ayudar a romper la continuidad del combustible vegetal y dificultar la propagación del fuego.

La expresión cortafuegos natural no significa que el ganado cree una barrera infranqueable para las llamas. Un incendio intenso puede superar caminos, franjas despejadas y zonas pastoreadas. El valor del pastoreo está en reducir el combustible, moderar la continuidad de la vegetación y facilitar, en determinadas circunstancias, las tareas de control y extinción.

Un recurso que está disminuyendo

Aunque el valor preventivo del pastoreo es cada vez más reconocido, el número de animales que realizan esta función está descendiendo. Según los datos oficiales recopilados por EFE, España ha perdido durante la última década cerca de dos millones de ovejas y alrededor de 300.000 cabras. Esto equivale a la desaparición del censo de unas 520 ovejas y 82 cabras cada día. Entre las principales dificultades señaladas por el sector se encuentran la falta de rentabilidad, las condiciones de trabajo y la escasez de relevo generacional.

Cuando desaparece un rebaño, también puede desaparecer una forma cotidiana de cuidar el territorio.

Al desaparecer una explotación extensiva, no solo disminuye la producción ganadera. También deja de realizarse una labor diaria sobre el terreno. Los caminos se utilizan menos, los pastos dejan de aprovecharse y determinadas zonas pueden cubrirse progresivamente de hierba alta y matorral.

El abandono rural y la reducción del pastoreo no explican por sí solos los incendios forestales, que dependen de numerosos factores. Pero sí pueden contribuir a una mayor acumulación de vegetación y a la formación de paisajes más homogéneos y vulnerables.

Cuidar el campo también es prevenir

El pastoreo no es una solución aislada frente a los incendios, sino una herramienta más dentro de una estrategia que requiere planificación, vigilancia, desbroces, medios profesionales y responsabilidad colectiva. Cuando se realiza de forma adecuada, la ganadería extensiva ayuda a reducir la vegetación, mantener espacios abiertos y conservar conocimientos sobre el manejo del territorio.

La ganadería extensiva debe entenderse, pues, como una herramienta más dentro de ese conjunto. Su particularidad es que realiza una labor preventiva al mismo tiempo que genera alimentos, mantiene explotaciones activas y favorece la permanencia de población en las zonas rurales. Por todo ello, no se trata simplemente de dejar animales en el campo, sino que cuidar la dehesa es también asumir la responsabilidad de proteger ese campo que hace posibles nuestros productos.

En Dehesa de Solana entendemos que la calidad está unida al cuidado del territorio al que pertenece. Por eso trabajamos de forma respetuosa, manteniendo vivo un paisaje que necesita actividad, conocimiento y equilibrio.

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