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¿JAMÓN IBÉRICO PARA ADELGAZAR?

Cómo incorporar el jamón en tu dieta de los propósitos de año nuevo

Como casi siempre, enero llega con pocas sorpresas y muchos clásicos de siempre. A la consabida cuesta de enero, se suman los propósitos de año nuevo, en un ranking habitualmente liderado por ponerse uno a dieta y por ir al gimnasio. Y es ahí cuando aparece la duda: si se quiere perder peso, ¿hay que decir adiós al jamón ibérico? La respuesta es no. No hace falta desterrarlo, sino aprender a colocarlo dentro de una alimentación realista y sostenible desde el punto de vista de la saciedad y el compromiso psicológico.

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El jamón puede encajar en una dieta de adelgazamiento al ser un alimento interesante desde el punto de vista nutricional.

El jamón no engorda por sí solo: lo que cuenta es el conjunto

Cuando alguien dice que “el jamón ibérico engorda”, normalmente está pensando en dos cosas: calorías y grasa. Y sí, como cualquier alimento, el jamón ibérico aporta energía, y su contenido puede variar según el corte y la grasa visible. Como referencia aproximada, 100 g suelen aportar alrededor de 250–300 kcal, por lo que la cantidad importa si tu objetivo es estar en déficit calórico.

La clave no es quitar el jamón, sino medir la ración y elegir bien con qué los acompañas.

Ahora bien, de esa misma lectura se desprende lo importante: no es un alimento prohibido. Y, por tanto, puede formar parte de una dieta de adelgazamiento si se ajustan raciones y se equilibra respecto al resto del resto del día.

Lo que más engorda del jamón es la grasa. Sin embargo, es una buena fuente de proteínas y minerales, por lo que puede formar parte de una dieta equilibrada

(Foto Canal de cocina)

Por qué el jamón puede ayudarte si estás a dieta

Hay algo que suele fallar en los propósitos de año nuevo. Sobre todo con la dieta: se empieza con un plan tan estricto que a las dos semanas no es sostenible porque se pasa tanta hambre que es habitual saltársela. Y ante esto comienzan los ciclos de ansiedad y culpa.


En ese contexto de pasar o no pasar hambre, el jamón ibérico juega a favor por dos motivos muy sencillos:

  • Aporta proteína, que ayuda a la saciedad (comer con menos hambre es más fácil).
  • Es bajo en hidratos, por lo que encaja bien en estilos de alimentación que apuestan por recortar los carbohidratos.

Si tu dieta te hace pasar hambre, tal vez esté mal planteada

Qué aporta el jamón ibérico en una dieta saludable

Más allá del peso, hay otra pregunta útil: “¿Esto me nutre?”. En este sentido, el jamón ibérico suma, por varias razones:

Su grasa incluye ácidos grasos monoinsaturados (como el oleico), asociados a un perfil más favorable cuando se consume con moderación dentro de una dieta equilibrada. Además, es una buena fuente de proteínas. Y nutricionalmente, aporta vitaminas del grupo B y minerales como hierro, zinc y magnesio.

En las tiendas Dehesa de Solana encontrarás jamón y paletilla en todas sus variantes, y además podrás llevarte el producto loncheado y preparado para su consumo.

Cómo incorporarlo en tus propósitos de año nuevo sin sabotearlos

Si tu objetivo de año nuevo es adelgazar y, a la vez, te encanta el jamón ibérico, hazlo compatible: La idea es usarlo como parte de un plato completo, no para picar.

Cómelo así para acompañar a tu dieta:

  1. Un desayuno o cena ligera: tostada de pan integral con tomate y unas lonchas de jamón, más una fruta.
  2. Un plato único: ensalada grande (hojas, tomate, legumbre o patata cocida, aceite de oliva) y jamón como toque proteico.
  3. Para evitar ultraprocesados: jamón + fruta (por ejemplo, melón o naranja) como alternativa a snacks dulces.
  4. Si entrenas: huevos revueltos con jamón y verduras salteadas.

Si tu propósito es adelgazar, piensa en el jamón como la porción proteica dentro de una comida equilibrada que incluya verduras y no tanto en el concepto “prohibido/permitido”.

La importancia de las raciones

A la hora de plantearse el jamón ibérico para adelgazar, existen algunos matices importante. El primero es que las cantidades importan: si estás en fase de pérdida de peso, suele funcionar mejor pensar en términos de lonchas que en un plato lleno. En cualquier caso, aprovéchate de los conocimientos de la psicología para adelgazar, haciendo uso de un plato más pequeño para engañar al cerebro y que parezca más comida. Por otro lado, si te han pautado una dieta baja en sodio o tienes una condición médica concreta, conviene ajustarlo con tu profesional de referencia.

Este año, el objetivo puede ser más simple pero más eficaz: comer mejor sin vivir en contra de todos tus deseos.  Y en ese plan, el jamón ibérico no tiene por qué ser un problema.

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