paisaje-de-encinas-dehesa-de-solana

LA ENCINA: TODO SOBRE EL ÁRBOL PROTAGONISTA DE LA DEHESA EXTREMEÑA

Montanera, bellotas y jamón ibérico vistos desde su raíz

En estos meses es fácil entender por qué la encina es la auténtica reina de la dehesa. Y, por supuesto, ver que es mucho más que un árbol como fondo del paisaje. Bajo su copa se organiza buena parte de la vida de la dehesa: durante la primavera y el verano el cerdo busca sombra y descansa, mientras que en otoño e invierno, se alimenta de sus bellotas. A la vez, ese mismo árbol ayuda a mantener el suelo y da refugio a otras especies del ecosistema.  Como árbol, la encina sostiene ese modelo de ganadería extensiva sostenible y respetuosa con el medio ambiente del que tanto os hemos hablado.

Su aspecto es reconocible por un tronco corto y robusto, corteza gris oscura y copa ancha y redondeada que dan buena sombra en verano, y producen una excelente leña en invierno

Cuando llega noviembre las encinas adquieren una particular relevancia: bajan las temperaturas, las primeras lluvias remueven el olor a tierra y las bellotas empiezan a caer. Es el inicio de la montanera, una época clave para Dehesa de Solana: los cerdos ibéricos recorren la finca y se alimentan de ese fruto que hace tan especial al jamón ibérico de bellota.

Protagonista en el paisaje mediterráneo

La encina (Quercus ilex) es un árbol típico del clima mediterráneo. En España, es además uno de los árboles más representativos del paisaje mediterráneo. Domina el paisaje de las dehesas de Extremadura, Andalucía y buena parte de Castilla-La Mancha, y también está muy presente en Portugal. Fuera de la península aparece en otros países del Mediterráneo, como Italia o Grecia, y en el norte de África. Incluso se ha plantado en zonas de clima similar, como algunos puntos del sur de California.  Pero su hogar natural está aquí, en la dehesa.

Como especie, la encina es muy resistente: soporta veranos secos, inviernos moderados y suelos pobres mejor que muchas otras especies.

Así es la encina: resistente y longeva

Aunque discreta, la encina tiene algunas características que explican su éxito:

-Hoja perenne y coriácea. Sus hojas son pequeñas, algo duras y con el envés blanquecino. Están adaptadas para perder poca agua, y por eso resisten bien la sequía.

 -Floración y fruto. Florece en primavera con unas flores poco llamativas (los típicos amentos que cuelgan de las ramas). De ahí se formarán las bellotas, que maduran en otoño e invierno, coincidiendo con la montanera del cerdo ibérico.

 -Árbol de vida larga. Una encina puede vivir varios siglos. Se han descrito ejemplares que superan con creces los 300 o 400 años e incluso casos de encinas milenarias.

-No se considera un árbol frutal como tal, pero su “fruta”, la bellota, es básica en la alimentación del cerdo ibérico de bellota y, por tanto, en la calidad final del jamón.

En noviembre la encina comienza a dar bellotas y se convierte en la gran protagonista del día a día en la dehesa.

El papel de la encina y las bellotas en la montanera

En otro artículo de nuestro blog explicamos por qué las bellotas son tan importantes en la alimentación del cerdo ibérico. Son ricas en grasas saludables y en carbohidratos, aportan energía y contribuyen al perfil de ácidos grasos tan característico del jamón ibérico de bellota.

La encina puede vivir varios siglos, aunque no empieza a producir bellotas en serio hasta pasados los 15 ó 20 años. A partir de ahí, serán esos frutos los que alimenten al cerdo ibérico y den carácter al jamón de bellota.

Durante la montanera, cada cerdo recorre la dehesa buscando bellotas caídas y también hierbas y otros recursos del suelo.

alimentacion-bellota-cerdo-iberico

Ese ejercicio diario es fundamental para el bienestar animal. Y ello, unido a la calidad de la grasa de la bellota, es lo que más tarde se traducirá en una carne infiltrada y aromática. Sin la encina y su fruto, el jamón ibérico de bellota no sería el mismo.

Un ecosistema en equilibrio

La encina es la pieza central de la dehesa, pero no está sola. Comparte espacio con alcornoques, matorral mediterráneo, pastos y fauna silvestre. La combinación de árboles dispersos y zonas abiertas crea un paisaje en mosaico que facilita la presencia de muchas especies de aves y mamíferos y, a la vez, ofrece alimento y sombra al ganado.

En Dehesa de Solana realizamos el trabajo de reforestación y mantenimiento de las encinas, combinada con un manejo del pastoreo que evita compactar demasiado el suelo o dañar las raíces.

¿Te ha gustado este artículo?  Si es así, por favor, ayúdanos a compartir.

.