La campaña 2025/2026 deja casi 600.000 cerdos de bellota y perspectivas favorables para la calidad del ibérico de este año.
El verano llega a su fin y, con la entrada del otoño, la dehesa se prepara para un cambio completo de ritmo. El calor va quedando atrás, el campo empieza poco a poco a transformarse y regresan algunas de las actividades más ligadas a esta época del año. En Extremadura, a partir del 10 de octubre comenzará la temporada de monterías y ganchos para especies como el ciervo o el jabalí. Y prácticamente al mismo tiempo comienza otra de las grandes temporadas de la dehesa: la montanera, el periodo en el que el cerdo ibérico aprovecha la bellota, los pastos y otros recursos naturales del campo.
El otoño marca uno de los momentos más importantes del calendario de la dehesa: comienza una nueva temporada de montanera.
Una temporada corta, muy ligada al ritmo natural del campo
Aunque la actividad del sector porcino continúa durante todo el año, la montanera tiene unas fechas muy concretas. La normativa establece que los animales destinados a la categoría de bellota pueden entrar en montanera entre el 1 de octubre y el 15 de diciembre, en función de la disponibilidad de bellota y pasto. Su periodo de sacrificio se concentra después, entre el 15 de diciembre y el 31 de marzo.
Es, por tanto, una fase muy determinada por el calendario natural de la dehesa. No basta con que llegue una fecha concreta: tienen que darse las condiciones adecuadas para que haya alimento suficiente y los animales puedan completar en el campo esa última fase de engorde. Pero de cómo funciona exactamente la montanera, sus tiempos y su importancia en la alimentación del cerdo ibérico hablaremos con más detalle en otro artículo. Esta vez queremos mirar hacia atrás y ver qué nos ha dejado la campaña que acaba de terminar.
Los datos de la campaña 2025/26 confirman la capacidad del sector para recuperar crecimiento tras varias campañas de ajuste (Raúl García, presidente de ASICI)
Más producción después de tres campañas de ajuste
Los datos de la montanera 2025/2026 dejan un balance positivo. Según el sistema de trazabilidad ÍTACA, gestionado por la Asociación Interprofesional del Cerdo Ibérico (ASICI), la campaña terminó con 598.090 cerdos de bellota sacrificados.

Resulta significativo el peso del cerdo de mayor pureza racial: el 63,8 % de los animales certificados fueron cerdos 100 % ibéricos, identificados con precinto negro.
La cifra supone un incremento del 3 % respecto a la campaña anterior, es decir, 17.425 animales más. Y tiene especial importancia porque rompe la tendencia de descenso o ajuste de las tres campañas precedentes. De hecho, se trata de la segunda cifra más alta de los últimos cinco años, únicamente por detrás de la campaña 2021/2022.
Extremadura vuelve a tener un peso decisivo
Dentro de este mapa de producción, Extremadura continúa ocupando un lugar especialmente relevante. La región cerró la campaña con 220.485 cerdos de bellota, que representan el 36,86 % del total. Solo Andalucía, con 289.396 animales y un 48,39 %, registró una producción superior.
Además, Extremadura mejoró sus cifras respecto a la campaña anterior, cuando se contabilizaron 209.330 animales. Un dato especialmente interesante para una tierra en la que el espacio sostenibel de la dehesa y el cerdo ibérico forman parte no solo de la actividad ganadera, sino también del paisaje, la economía rural y la conservación de este ecosistema.

Extremadura concentró más de un tercio de los cerdos de bellota de la última montanera, con 220.485 animales.
La Asociación Interprofesional del Cerdo Ibérico (ASICI) también ha declarado que la abundancia de bellota y pastos augura una excelente calidad de los productos
Conviene recordar que los resultados de una buena montanera no se ven inmediatamente. Jamones y paletas necesitan años de elaboración y curación, de manera que las condiciones vividas en la dehesa durante estos meses tendrán su reflejo mucho más adelante.
Termina un ciclo y comienza otro
La montanera 2025/2026 deja, por tanto, una fotografía favorable: más producción, recuperación después de varios años de ajuste y buenas perspectivas de calidad para el ibérico. Ahora el ciclo vuelve a empezar con la montanera 2026/27.
Con el final del verano y la llegada progresiva de las lluvias otoñales, las encinas, los pastos y el propio estado de la dehesa volverán a marcar cómo será la próxima campaña.
El otoño supone el inicio de una nueva etapa en Dehesa de Solana: una temporada en la que la actividad ganadera, cinegética y forestal vuelve a acompasarse con los ritmos naturales de la dehesa.

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